jueves, 7 de mayo de 2015

¿Debemos cambiar nuestros valores conforme cambia la tecnología?

Tecnología y sistema de valores

Las innovaciones técnicas suelen repercutir en la sociedad, pues las personas y las instituciones sociales tratan de adaptar los cambios tecnológicos a la satisfacción de sus necesidades. En este sentido, cuando no se produce la armonía entre los cambios tecnológicos y el sistema de valores vigente en una sociedad, tiende a surgir el conflicto social, es decir, un estado anímico conflictivo, que altera la estabilidad y produce desequilibrio social.

A este respecto, habitualmente sucede que los sistemas de valores evolucionan mucho más lentamente que el progreso tecnológico. La ciencia y la tecnología avanzan de modo exponencial. Sin embargo, la sociedad tarda en adaptar su sistema de valores a los nuevos hallazgos y a las nuevas posibilidades técnicas. De este modo, los ideales sociales y morales siempre van a la zaga de las innovaciones tecnológicas, y con frecuencia nos encontramos poco preparados para valorar y juzgar con objetividad las aportaciones científico-tecnológicas, así como para averiguar su significado social y prever sus posibles consecuencias.

jueves, 30 de abril de 2015

¿Qué impacto tienen los sistemas tecnológicos en nuestra sociedad?


Estudios sobre la historia de la tecnología: la transformación histórica de los sistemas tecnológicos


En la tradición hegemónica disciplinar de la historia, la tecnología se concebía como un elemento de la ciencia, como una aplicación del conocimiento científico y teórico. Sin embargo, una pequeña corriente de historiadores británicos se preocupó por pensar los procesos tecnológicos con una visión progresista, en la cual relacionaban los avances tecnológicos al bienestar social e internalista; es decir, sin analizar los contextos sociopolíticos de los procesos industriales y de los tipos de artefactos que se investigan.

jueves, 23 de abril de 2015

¿La nueva era del libro?

Hay lectores reticentes al uso de ebooks que dudan de las ventajas de los libros electrónicos sobre los de papel. ¿Realmente las tienen? Respondamos a esa pregunta.

No todas las personas están dispuestas a hacerse a las nuevas tecnologías, a integrarlas en su dinámica de trabajo y en su tiempo de ocio; y en el mundo de los lectores, aún persiste cierto romanticismo con los libros analógicos que empuja a sus amantes a mirar con algo de desprecio a los ebooks. Veamos cuáles son las razones de esto y cuáles son las ventajas y desventajas reales de los libros electrónicos en la experiencia de la lectura.

jueves, 16 de abril de 2015

Tecnología y Humanismo ¿La reconciliación imposible?


 La tecnología como vocación de la humanidad

Si volvemos a consideraciones estrictamente humanas, observamos  un nuevo aspecto ético en el crecimiento de la techne en cuanto aspiración humana, crecimiento que rebasa las metas pragmáticamente  limitadas de los otros tiempos. Por aquel entonces así lo hemos visto, la técnica era un dosificado tributo pagado a la necesidad, no el camino conducente a la meta elegida de la humanidad; era un medio con un grado finito de la adecuación a fines próximos bien definidos.
Hoy la techne, en su forma de técnica moderna, se ha transformado en un infinito impulso  hacia delante de la especie, en su empresa más importante, en cuyo continuo progresar que se supera a sí mismo hacia las cosas cada vez más grandes se intenta ver la misión de la humanidad, y cuyo éxito el lograra el máximo dominio sobre las cosas y los propios hombres se presente sobre la realización de su destino.
De este modo el triunfo del Homo Faber  sobre su objetivo externo representa, al mismo tiempo, su triunfo dentro de la constitución intima del Homo Sapiens, del cual solía ser en otros tiempos servidor.

viernes, 10 de abril de 2015

Tecnología: Cuando ser neutral es imposible

Desde hace relativamente mucho tiempo, la idea de que hay una filosofía que específicamente se ocupa de la ciencia, es una idea aceptada y puesta en práctica de manera muy amplia.
En el cruce de ciencia y filosofía. Ambas, son tipos de conocimiento particular constituido por ideas y teorías. Entre lo científico y lo filosófico encontramos, por tanto, las teorías científicas, como las teorías sobre la ciencia.
Kepler, Copérnico, Eisntein, y cientos de científicos más, han modificado sus disciplinas, a la vez que han contribudio a transformar nuestra percepción del mundo, y de nosotros mismos.
Mas, es al hecho de formular preguntas tales como qué constituye la verdad en una ciencia, o cuál es su relación con aspectos políticos o morales, lo que da cuerpo a eso que llamamos filosofía de la ciencia propiamente

sábado, 4 de abril de 2015

Nuevas maneras de aprender

Debemos comprender que nuestro entorno está cambiando, no podemos seguir ajenos a la revolución tecnológica. Es y será parte de nuestra evolución.
No podremos comprender el futuro educativo y a nuestros hijos en su faceta de estudiantes sin el acompañamiento de esta tecnología. Aquí les presentó un video sobre lo que ya empezó.


lunes, 30 de marzo de 2015

La sociedad digital es un árbol de palabras


 De Babel a Eiffel: Árboles en llamas, torres volátiles*


(En ocasión del 126 aniversario de la inauguración de la Torre Eiffel, el 31 de marzo de 1889) 
En unos tiempos inolvidables, algunos héroes quisieron construir juntos una torre alta. llegados de tierras dispares y hablando idiomas intraducibles, no pudieron lograrlo. Sin comprensión, no hay equipo posible; sin colectivo, no hay edificio. La torre de Babel apenas se levantó. Pasaron miles de años.
Desde que en Israel, a Babilonia o hacia Alejandría, o profestas o escribas lograron escribir, una cantidad de equipos se hicieron posibles y la pirámide se alzó, así como el templo y el zigurat. Se terminaron. Pasaron miles de años.

Una mañana, en París, una concentración humana llamada Exposición Universal dio lugar a un ensayo semejante. Sobre su página, una cabeza experta diseño un plan y, después de haber elegido los materiales, calculó su resistencia y entrelazó travesaños de acero hasta 300 metros de altura. 

Desde entonces, la torre Eiffel cuida la margen izquierda del río Sena.
Desde las pirámides de Egipto hasta ella –las primeras de piedra; la última de acero--, la forma global permanece estable; estable en el estado, estable como el Estado, estos dos términos no hacen sino uno. El equilibrio de estática reúne el modelo del poder, invariante a través de diez variaciones aparentes, religiosas, militares, económicas, financieras, expertas... poder siempre detentado por algunos, allá arriba, unidos de cerca por el dinero, la fuerza armada u otros aparatos apropiados para dominar una base amplia y baja. Entre el monstruo de roca y el dinosaurio de acero...
Keops, Eiffel, el mismo Estado.


Michel Authier, genial consultor informático, junto conmigo, su asistente, proyectamos encender un fuego o plantar un árbol frente a la torre Eiffel, sobre la margen derecha del Sena. En computadoras dispersas aquí o allá, cada uno introducirá su pasaporte, su Ka, imagen anónima e individualizada, su identidad codificada, de manera tal que una luz láser, floreciente y colorida, que sale del suelo y reproduce la suma innumerable de esas cartas, mostrará la imagen exuberante de la colectividad, así formada de manera virtual (...)
En este alto icono, tal alto como la torre, las características comunes se reunirán en una suerte de tronco, las mapas raras en las ramas y las excepcionales en el follaje y en los brotes. Pero como esa suma no dejaría de cambiar, como cada uno con cada uno y uno después de otro, se transformaría día tras día, el árbol así erigido vibraria a lo loco, como inflamado por llamas danzantes.

Frente a la torre inmóvil, férrea, que lleva, orgullosa, el nombre del autor y que se olvida de los miles que lucharon en esta obra, algunos de los cuales murieron; frente a la torre portadora, en lo alto, de uno de los emisores de la voz de su señor, bailará, agitada, desnuda, abigarrada, mosaica, musical, caleidoscópica, una torre voluble, con llamitas de luz cromática, que representan al colectivo conectado, tanto más real, por los datos de cada uno, tanto que se presentará como virtual, paticipativa –decisoria cuando se quiera--. Volátil, viva y suave, la sociedad de hoy arroja mil lenguas de fuego al mosntruo de ayer y de antaño, duro, piramidal y helado. Muerto.
Babel, estadio oral, no hay torre. Desde las pirámides a Eiffel, estadio escrito, Estado estable. Árbol en llamas, novedad vivaz.
Michel Serres





*Tomado de: Michel Serres/Pulgarcita/Fondo de Cultura Económica/ México: 2013/pp.94-98


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